Deportistas y comunidad rindieron homenaje póstumo a Franklin Chaverra Blandón, el hombre que hizo del deporte y la alegría un legado
Las lágrimas, los aplausos y los cánticos de despedida se mezclaron en las calles de Acandí durante el sepelio y último adiós a Franklin Chaverra Blandón, conocido con cariño como “La Franketa”, un hombre que dedicó su vida a promover el deporte, la amistad y la alegría en su tierra natal.
Su muerte, ocurrida en la madrugada del 1 de noviembre, conmovió profundamente al municipio. El cuerpo de Chaverra fue hallado junto a otro hombre a un costado de la vía nacional que conduce de Apartadó a Turbo, a la altura del peaje de Ríogrande, hecho que consternó a familiares, amigos y deportistas del Darién chocoano.
En Acandí, el dolor se hizo visible. Los deportistas locales —muchos de ellos formados bajo su apoyo— salieron al campo con pancartas que decían: “Descansa en paz, querido amigo. Que tu memoria sea una bendición para todos. Acandí te recordará siempre. Nuestro loco, el gran D.”
En cada partido del Torneo Abierto de Fútbol 2025 se guardó un minuto de silencio en su memoria, y los jugadores lucen una cinta negra en señal de duelo.
Franklin, más que un patrocinador, era el alma de las canchas y las parrandas. Impulsó el deporte local con entusiasmo contagioso, organizó campeonatos, patrocinó equipos, motivó a los jóvenes y nunca faltó en las celebraciones populares que daban vida a las tardes, noches y madrugadas acandileras.
Los homenajes comenzaron desde las primeras horas del 2 y 3 de noviembre, cuando deportistas y amigos le rindieron tributo póstumo. Luego, una multitud acompañó el cortejo fúnebre por las calles del pueblo, hasta llegar al cementerio, en un recorrido cargado de emoción y gratitud.
“En cada paso y en cada palabra había dolor, llanto y recuerdos. Los jóvenes despedían al amigo de aventuras y los mayores recordaban al niño alegre que corría por las playas y de adulto le ponía el pecho al mar”, relató un allegado a La Chiva de Urabá.
Los rostros tristes lo dijeron todo. En silencio, los habitantes se despidieron del dueño del pickup DyD, símbolo de muchas fiestas y celebraciones que marcaron generaciones.
Desde la emisora Brisas de Acandí, sus amigos y colegas escribieron un mensaje que reflejó el sentir general:
“No solo eras un amigo, eras un padre amoroso, un hijo dedicado, un hermano leal y un compañero incondicional. Tu partida deja un vacío en nuestros corazones y en cada rincón de Acandí.”
El dolor es aún más profundo para su familia cercana: Karen, sus hijos Daniela y Daniel, y su madre doña Mari, quienes recibieron el abrazo solidario de toda una comunidad que lloró con ellos y los acompañó con cariño sincero.
Con su partida, Acandí no solo perdió a un deportista y promotor cultural, sino a una persona que unía amistad y alegría. “La Franketa” dejó un legado imborrable en el corazón de un pueblo caribeño y afrodescendiente llamado Acandí.


